martes, 10 de diciembre de 2013

Reseña: Autorretrato de otro, de Cees Nooteboom, en la revista S'Auba

De Cartas a Poseidón al poemario Autorretrato de otro
Por Toni Seguí
Revista S'Auba, octubre 2013


Esta será la última carta. El invierno ha llegado a mi isla. Cuando salgo de casa, siento el viento frío procedente del mar. Grandes flotas de nubes, oscuras como la noche, surcan el cielo. El viento agita los olivos silvestres que rodean mi casa. (…) El burro de los vecinos recrimina al mundo con sus rebuznos. Es la hora de los búhos y de los alcaravanes, cuando todas la criaturas privadas de palabras quieren hablar (…)”.

Así empieza la vigésimo tercera y última carta que Cees Nooteboom escribe al dios del mar y de las tormentas en Cartas a Poseidón, publicado por la editorial Siruela, uno de los libros del escritor neerlandés traducidos este año al castellano y que escribió en su casa de Es Consell, en Sant Lluís (Menorca), y en Hofgut Missen entre julio de 2008 y junio de 2012. Un libro que cuenta con numerosas referencias y descripciones de su casa y jardín de Sant Lluís y de paisajes de la isla, así como experiencias vividas en Menorca.

Cees Nooteboom utiliza en esta ocasión el género epistolar para construir unos breves textos sobre su experienciavital y aquellas cosas de la vida diaria que ve, escucha y piensa; unascartas que nunca tendrán respuesta desu destinatario. En la introducción dellibro, Nooteboom señala que la idea de escribir Cartas a Poseidón surgió un día de febrero de 2008 cuando sedirigí a al mercado alemán de Viktualienmarkt para leer un libro que había comprado. Al sentarse en un restaurante de la ciudad vio una servilleta con el nombre de Poseidón en letras azules, “en ese azul del mar junto al que resido en verano”, asegura Nooteboom refiriéndose a Menorca. En este mismo momento decidió que, al acabar el libro en el que estaba trabajando, escribiría otro con cartas dedicadas al dios del mar.

Fue así que aquel mismo año, al día siguiente de estrenar sus 77 años el último día de julio, empezó a escribir en su casa de Sant Lluís unas epístolas dirigidas a Poseidón, en un complejo proceso de creación literaria que se prolongó durante cuatro años. “Cae la tarde. El mar está cerca de aquí, el mar de Poseidón y las rocas junto a las que suelo bañarme. Contemplo la extensa superficie luminosa y rizada del mar, su vaivén bajo el último fulgor del sol. No se oye sino el rumor del agua sobre las rocas. Sí, es hora de poner manos a la obra”, concluye en la introducción del libro. 

SUEÑOS DE LA ISLA 

La otra novedad en castellano de este año del escritor neerlandés es Autorretrato de otro, que lleva el subtítulo de “Sueños de la isla y la ciudad de antaño” y ha salido al mercado con el sello de la editorial Calambur. Es un libro elaborado a cuatro manos, con los textos de Cees Nooteboom y los dibujos del artista alemán Max Neumann. La originalidad de este proyecto editorial radica en que los textos no describen los dibujos, si no que éstos son la fuente de inspiración del escritor para crear los poemas en prosa que contienen numerosas referencies a Menorca, aunque no se la mencione de forma explícita.

Nooteboom colgó en las paredes de su casa de Es Consell los treinta y tres dibujos que Neumann li envió a Sant Lluís. El escritor empezó a escribir, dejándose llevar por sus impresiones sobre los dibujos y por sus recuerdos de Menorca. “Nooteboom mezcla, por tanto, en este libro ficción y realidad, mitología e historia, con sus sueños, reales y ficticios, y con sus recuerdos desde la temprana infancia. Esta es la fórmula elegida por el autor para su autorretrato, inspirado en los dibujos de su alter ego”, afirma el profesor de lengua neerlandesa en la Universidad de Granada Fernando García de la Banda, que ha traducido al castellano la edición original.

La colección de dibujos se caracteriza por sus formas que abrazan el expresionismo figurativo, con figuras deformadas, seres irreales e inacabados, rostros sin expresión y cuerpos incompletos. Por otra parte, los textos también ofrecen un mundo violento, despiadado, amenazador y decadente. La muerte aparece en diversas formas, como son los cadáveres, las formas aniquiladas y los naufragios, entre otras, según subraya García de la Banda.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Reseña: La sirena de Alamares y otros cuentos populares portugueses, de José Luis Garrosa Gude, en La tormenta en un vaso

La sirena de Alamares y otros cuentos populares portugueses
Por Ignacio Sanz
La tormenta en un vaso, 25/11/2013

Para conocer un pueblo nada mejor que adentrarnos en su folklore. El cuento popular es parte sustancial de su cultura tradicional. En los cuentos se cuelan valores, prejuicios, sentido del humor, supersticiones. E, inevitablemente, se cuela el paisaje y el paisanaje en sus variedades geográficas. Y, sobre todo se cuela el lenguaje tal como lo emplea el pueblo. Por eso resultan fundamentales los estudios que nos acercan a esta parcela del conocimiento.


Apenas contábamos hasta ahora con una exigua colección de cuentos populares portugueses digna de tal nombre en nuestra bibliografía. Parece mentira. La publicó Carmen Bravo-Villasante en 1994 bajo el título de La gaita maravillosa y otros cuentos portugueses. Tan solo agrupaba dieciocho. El profesor Garrosa Gude ha seleccionado sesenta y nueve. Además remata su selección con un estudio pormenorizado del género luso, de sus investigadores y de su repercusión en el mundo. De manera que nos encontramos ante el primer estudio riguroso sobre la cuentística popular portuguesa.


No aparecen, como ocurre en alguna de las recopilaciones españolas, agrupados por temas: miedo, animales, humor, maravillosos… Acaso porque como escribiera Joaquín Díaz en una de sus recopilaciones castellanas, es tarea sofocada porque muchos de los cuentos participan a la vez de todos esos registros y el recopilador podría volverse loco.


El lector avisado en el género se va a encontrar con que algunos de los cuentos circulan con pequeñas variantes entre nosotros. Era inevitable. En realidad los cuentos, desde su origen, tienen vocación viajera y andan rodando desde la Edad Media por todas las lenguas europeas. Algunos, sin dejar de ser cuentos, tienen inclinación de leyenda porque tratan de explicar un hecho portentoso. Hay brujas, diablos, niñas que tienen una rosa en la frente, princesas, emperatrices, estatuas que comen, animales parlantes… y hay mucha crueldad, la terrible crueldad de los cuentos que acaso sea un reflejo de la crueldad de la vida. Esa niña a la que la madre malvada, envidiosa de su belleza, manda matar; y los criados, compadecidos, matan a la perra y en señal de que la niña ha muerto, llevan la lengua de la perra a la madre que queda así satisfecha.


Algunos de los cuentos resultan complejos y sus personajes salen a correr el mundo y a resolver entuertos absurdos para regresar triunfantes a la casa de la que partieron, como le ocurre al novio de “El hacha pequeña”.


“El tonel de vino” tiene su correlato casi calcado en el cuento de “La borrachas” de la tradición castellana.


Unas veces nos hacen reír y otras nos conmueven. Porque los cuentos siguen siendo herramientas portentosas para explicar el mundo. Y porque, aunque vengan rebotando desde el principio de los tiempos, siguen alumbrando el presente. En realidad no hemos cambiado tanto como parece. Por ello hay que felicitar al profesor Garrosa Gude que ha puesto a disposición de los lectores en lengua española esta joya de la tradición oral ibérica en esta preciosa edición de Calambur.


La sirena de Alamares y otros cuentos populares portugueses 

Lee la reseña en en el blog "La tormenta en un vaso"

 

martes, 3 de diciembre de 2013

Reseña: El día anterior al momento de quererle, de Concha García, en el blog de Rodolfo del Hoyo

El día anterior al momento de quererle
Por Rodolfo del Hoyo
El temps, el riu i les oliveres, 1/12/2013

Todos los libros, y especialmente los de poemas, tienen varias lecturas. Las varias que puso su autor, autora en este caso, y las varias que ponemos los lectores a partir de nuestra experiencia, porque la lectura es también una experiencia que nos pone el alma frente a un espejo invisible que a menudo nos devuelve nuestra mirada convertida en otra mirada.

Yo he leído el libro como un viaje, porque Concha es viajera, porque yo fui viajero, de otra manera, pero viajero. Y en los viajes siempre hay un sueño que nos empuja a seguir. Perseguimos el sueño, que casi nunca se consigue, pero en el camino,  o en la carretera, por aquello de los poetas de la beat generation que rodaban a la deriva o por los cantantes y músicos de los años setenta, para los que la carretera era un vértigo que cruzaba ciudades sin nombre y cuerpos sin nombre. En ese andar o rodar nos vamos descubriendo como quien se abre a un nuevo mundo. Y en los descansos miramos hacia atrás y vemos al que fuimos, que somos y no somos, y miramos hacia delante con las alforjas del pasado, que a veces quisiéramos dejar en la cuneta. El viaje es iniciático y El día anterior al momento de quererle lo es.


He leído un viaje físico porque “una semana antes había paseado / por los dédalos de una ciudad magrebí” o porque “Dudábamos entre ir al norte o / arribar a las inabarcables playas de guijarros” o porque “me desperté en Belalcázar / bajo la sombra / de dos árboles” o porque “Una mañana estás en París y dos / minutos más tarde atravesando la Pampa”.


He leído un viaje en el tiempo porque “sucede un instante / donde te ves saliendo de un portal / con quince años menos” o porque “el pasado no carece de una honda huella” o porque “aquellos son los años que nos quedan”.

He leído un viaje familiar porque “Unos seres que se repiten / en el tiempo” o porque “Una madre no tiene por qué / brillar sobre todas las cosas / ni con la misma intensidad / en cada uno de sus hijos” o porque “En la mecedora que no se balancea / el aroma de una abuela nos abraza”.

Pero todos esos viajes confluyen en un viaje interior. El poemario es un alto en el camino, una parada en el oasis para descubrir qué hay en los espejismos del alma. La escritura es “un tejido /que puntea la superficie de la tierra / es el cuerpo en el cual vivimos” “…y el mapa es el dibujo / de una parte de la totalidad”.

La totalidad existe en cada instante eterno. En algunos poemas aparece el instante eterno, del que había hablado José Hierro, y aparece con una fuerza sobrecogedora, capaz de abrazar el infinito, como en el primer poema, que acaba con estos magníficos versos "Te pone la mano encima / el calor del mundo / que entra por tu frente / amplio como los campos / sin vallas ni árboles." 

 


¿Y qué es lo que hay en ese viaje interior? En el escrito de la solapa dice que el libro se “sostiene en la inminencia y, a la vez, en la memoria.” Pero inminencia y memoria no están separadas como dos conceptos independientes, sino que la memoria sirve para explicar el presente.

También alude en la solapa a “instantes en permanente movimiento”. Ya me había referido ante al instante eterno, aquel instante que atrapa el poema y que se nos grava de forma permanente conformando el yo. El yo está sometido a cambio, es un fluir constante. El día anterior al momento de quererle es un viaje existencial por diversos territorios ya sean geográficos, ya sean sobre la piel espiritual, que reflexiona sobre las transformaciones que afectan necesariamente las fibras más profundas del individuo, en este caso de la poeta. Nos encontramos ante la búsqueda de un yo anterior perdido, o que cree perdido,
o que tal vez solo existe en la imaginación, en el deseo, en el libro también hay deseo, un intento de comprensión de los cambios que este yo ha soportado a través de sus vivencia y sufrimientos, del encanto y del desencanto. “Como zahorí buscas el mensaje” o “Ya no soy aquella / que anotó por alguna razón / el verso de Montale, cuando / aquel tiempo era la vida que es luz azul / amarilla plateada, verde turquesa, /bienestar hondo.”


Hay también nostalgia, la nostalgia es el dolor por lo lejano, pero no solamente por lo que fue sino también por lo que pudo haber sido.


Hay poemas que son una explosión de felicidad en los que parece que el ser no tiene límites. “Anduvimos errantes sin casa y sin alas / teníamos la furia del ciclón”. Y en otros poemas se dibuja el desencanto “Buscamos los profundos enseres que perdimos / cuando tras el viaje nadie se responsabilizó de la maleta”.

Y están las vidas ajenas y las vidas de los antepasados proyectándose sobre la vida de la poeta que se transforma en “otros¨ y “otras”, para poderse explicar su existencia en el mundo.


La cotidianidad y los objetos aparecen continuamente porque tal vez son las líneas que trazan el mapa de nuestro territorio interior para abrirnos al mundo “Ordenas la cocina, retiras la basura, / pones la comida en el plato del gato / y sientes una enorme satisfacción / porque controlas todo ese espacio / que te permite visualizar la estancia / en el momento presente, y hasta / el pasado no carece de una honda huella / expandiéndose a través de todos esos / objetos cuyo significado tanto conocemos / porque representan estados de ánimo / en otros días y ciudades.”

Hay muchas cosas más en el libro. No puedo extenderme porque hay para hacer una tesis. Es un libro de una gran profundidad y de una variedad temática que obliga a varias lecturas separadas y a detenerse en cada tramo. Pero sí que diría, para finalizar, que el libro es un canto a la vida, al dejarse fluir para ser en plenitud y dejar de lado inconvenientes y convenciones “La filosofía / se ha apropiado de nuestras sensaciones / convirtiéndolas en conceptos” … “Para qué más poesía si nos tumbábamos / sobre la hamaca / que cubría nuestras necesidades.”

 
Lee la reseña en el blog de Rodolfo del Hoyo




lunes, 18 de noviembre de 2013

Homenaje: Ángel Campos Pámpano, 1957-2008 (5 años cercanos a lo que importa)

Ángel Campos Pámpano, 1957-2008 (5 años cercanos a lo que importa)



Acto homenaje en memoria del escritor y poeta Ángel Campos Pámpano en el quinto aniversario de su fallecimiento.
 
Presentación del número de la revista de poesía El Alambique, dedicado a Ángel Campos Pámpano.
Presentación de El río Guadiana, obra gráfica de la Biblioteca Errante, con pinturas de Javier Fernández Molina y textos manuscritos de Ángel Campos y Carlos Lencera.
Presentación de los poemas de Sarteneja de Ángel Campos Pámpano. Tirada conmemorativa

Intervendrán en el acto: Agustín Porras, Ángel Guinda, Emilio Torné, Javier Fernández de Molina, Elías Moro, Antonio Gómez, Luis Arroyo Miguel Ángel Lama.

Presenta el acto: Eva María Romero Rivero.

Parte musical: Álvaro Rodríguez Álvarez.

Organiza: Asociación Cultural Vicente Rollano
Colabora: Izquierda Unida San Vicente y Exmo. Ayuntamiento de San Vicente de Alcántara
  

Viernes, 22 de noviembre, 20:00 horas
Ermita de Santa Ana
San Vicente de Alcántara (Badajoz)


Reseña: El libro en circulación en el mundo moderno en España y Latinoamércia, en Diario de Jerez

Un viaje por la historia del libro
Por Gonzalo García Prieto
Diario de Jerez, 12/11/2013


Los autores son Pedro Rueda Los libreros López Román y Antonio Toro en la Carrera de Indias, Natalia Maillard El santo oficio: entre la evasión y la colaboración, Kenneth C. Ward Three hundred and eighty six folio volumes and forty bookmarks: The bookstore and print shop inventories of Paula Benavides and Juan de Rivera, 1687 y Cristina Siriano Buscar libros en una ciudad sin imprenta: La Circulación de los libros en la Caracas de finales del siglo XVIII. El libro es una recopilación de cuatro ensayos, tres de ellos en castellano y uno en inglés, sobre la comercialización del libro en el siglo XVI y XVII en España y América donde Sevilla se convierte en el centro de distribución logístico para el comercio de libros.

La Inquisición durante ese periodo de la historia de España, marca de manera importante la circulación y venta de ejemplares, no ya dentro de la península ibérica sino en el comercio con el otro continente. Muchos de los libreros fueron denunciados ante el Santo Oficio por vender libros prohibidos y heréticos. Se trataba más de una labor empresarial o mercantil que de difusión de las doctrinas perseguidas. Como dice el libro, “Parte del trabajo de los libreros consistía en conocer bien los mecanismos para burlar los estrictos controles impuestos por las autoridades”. En 1640 destacan libreros como Antonio Toro o Juan López Román.

Entre los envíos masivos de ejemplares entre 1621 y 1649, aquellos de más de 100, sobresalen: El Quijote de Miguel de Cervantes, Perfecto cristiano de González de Criptana, Libro de la oración de Luis de Granada y las Comedias de López de Vega.

Para la constitución de una imprenta eranecesario autorización, lo que llevaba a las ciudades que carecían de ella como Caracas, a cerrar la posibilidad de producir materialesimpresos de realidades propias. Esto generó “incompatibilidades entre lo leído y lo vivido”. La carencia de imprenta en muchas ciudades no afecto al acceso a los libros, ya que se formaron redes heterogenias y originales de circulación. Los caraqueños accedían a ellos mediante la compra o el préstamo de ejemplares así como con la transcripción de textos.

De manera entretenida y de fácil lectura estos ensayos aportan su granito de arena para conocer que el comercio y la globalización se inicio muchos años antes de lo que muchos pensamos.



El libro en cirdulación en el mundo moderno en España y Latinoamércia

 

Reseña: Trazar la salvaguarda, de José Luis Puerto, en Andalucía Información

Trazar la salvaguarda
Por Jorge de Arco
Andalucía Información, 29/10/2013

Tras sus dos últimos títulos, De la intemperie (2004) y Proteger las moradas (2008), José Luis Puerto (La Alberca, Salamanca, 1953), da a la luz Trazar la salvaguarda, un poemario que, en palabras del propio autor «cierra una suerte de trilogía donde yo quiero que la palabra poética sea esencial, leve, sugeridora, frente a los excesos que hay en la sociedad y todos los elementos de consumo, de desgaste».

Hombre de letras y para las letras —profesor, editor, crítico, traductor, ensayista…—, su obra lírica alcanza con ésta su novena entrega, y continúa la línea marcada  —apuntado queda— por una sonora precisión verbal, por un universo donde el Hombre y la Naturaleza conviven fieramenteunidos y por una materia que además de acariciar los temas universales —amor, paso del tiempo, mortalidad…—, se complementa con una forma de mirar la realidad plena de humanismo y espiritualidad: «Días hay en que el ángel/ acude hasta nosotros. Cómo nos apacigua su presencia./ La herida se hace bálsamo./ Las pérdidas, encuentros./ El abandono se hace compañía/ y todo vuelve a ser/ como siempre quisimos».
Y esos ángeles, el rústico, el del asombro, el relojero, el inocente, pueblan también la soledad y la expresión del poeta, y convierten su voz en mensaje sincero y calador: «Sobre la rama verde/ el pájaro/ canta./ En su estancia, abstraído,/ el hombre calla./ Pájaro y hombre,/ canto y silencio,/ todo proclama/ la hermosa melodía/ que a todos nos abraza».


Dividido en tres apartados, el volumen camina en su primera parte, «Hilos de melodía», por los territorios más íntimos, más próximos a un yo poético que traza la salvaguarda a sabiendas de que ésta es protección y de que no hay mejor lugar para hallar tal amparo que refugiándoseen la poesía «un fulgor que nos ilumina y nos pone en contacto con una belleza desusada». 
En su segunda sección, «Nueve huellas de marzo», el lector podrá recorrer de la mano del vate salmantino, los secretos de Fez, esa imperial ciudad marroquí, centro religioso y cultural del país, donde «… se mezclan/ el dolor con el júbilo,/ la lentitud con la celeridad,/ la permanencia con el sacrificio»; y donde «conviven el mercado y la mezquita,/ el regateo y la plegaria,/ la prisa y la quietud».
Por último, «Cinco motivos clásicos», tienen a Ulises, Sísifo, Antígona, Prometeo e Ícaro, como protagonistas del ayer y del hoy, como ejemplos vigentes —¿eternos?— por su sabiduría, su grandeza y su condena.


Al cabo, un poemario donde José Luis Puerto vuelve a dar muestras de que su decir es una síntesis consciente de infinitud y finitud, y de cuyo dualismo nace una esencia lírica plena de libertad, de tradición, de pasión. Su verbo, siempre acompañado por una certera ensoñación rítmica, se torna himno vívido, conciencia común, y protege y guarda de lo que más nos importa: «Enciende la memoria. Lo que buscas/ es un latido de oro/ que está en los arrabales de la noche./ Lleva tu rama allí,/ no te importe empuñarla con tu mano/ más delicada y luminosa./ Te espera la ventura que mereces».



Lee la reseña en Andalucía Información

 






lunes, 11 de noviembre de 2013

Presentación: Los abecedarios, de Mercedes Chozas


Mercedes Chozas presenta su última novela: Los abecedarios, publicada por Calambur.
Acompañarán a la autora Manuel Longares y Luis Mateo Díaz.



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Miércoles, 13 de noviembre de 2013, 19:30 horas
CASA DEL LIBRO
Gran Vía, 29. Madrid


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Sinopsis:
Águeda tiene en común con los pícaros la orfandad, el servicio a distintos amos, la deshonra y el aprendizaje de muchas tretas para sobrevivir. En su camino de madurez desde las costas gallegas hasta el centro de Madrid, se guía por diversos abecedarios: el de las palabras, el de los cuentos y el de la experiencia. El Tesoro, de Sebastián de Covarrubias, el érase una vez y la vida forman una red que enlaza historia y fantasía con la fluidez de las narraciones bien contadas. Pero, tras el orden de las letras, se esconde el desorden de la realidad y de los disfraces que la enmascaran. Así, Piel de asno se convierte en símbolo de la verdad oculta y los tejados de Malasaña en símbolo de las quimeras de los últimos años del franquismo. Una fábula de fábulas en la que la protagonista vive la realidad desde una experiencia insólita que contrasta con las certezas de quienes la acompañan. Una vida que nos muestra las vidas de los otros.


La autora:
Mercedes Chozas es madrileña y se dedica a enseñar y a escribir. Ha obtenido varios premios: el Nacional de Literatura Infantil en 1979 por Palabras de cuento; el Austral por La mirada, la memoria y la voz de Valle, trabajo hecho con sus alumnos de COU en 1995; y el Río Manzanares de Novela por Las horas náufragas (Calambur, 2006). Ha publicado Antes de los dieciocho (2002), antología de cuentos contemporáneos; Antología del teatro español (2007); y el libro de relatos Sus labores (Calambur, 2009). Además, ha escrito las novelas Miulina, Las tres voces de Marina y Cuatro veces adiós; y los libros infantiles Soliturno y los gulusmillas, Cuentos de bolsillo y Trocomocho.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Reseña: Porción del enemigo, de Enrique Falcón, en Quimera

Nombrar la caída
Por Raúl Quinto
Quimera. Revista de literatura, nº 360, noviembre 2013

Si hablamos de la poesía española contemporánea que se declara abiertamente política no podemos eludir a Enrique Falcón (Valencia, 1968). Poesía política o de la Conciencia Crítica. Mejor lo segundo porque toda poesía es política, por acción u omisión, pero no toda es conscientemente crítica con el sistema. La obra poética y teórica de Falcón no hace prisioneros en ese sentido. Suyo es el vasto proyecto de La marcha de 150.000.000 (reunido por Eclipsados en 2009), donde demuestra que la poesía de alto compromiso político puede comprometerse también en la renovación de las fórmulas poéticas sin perder efectividad en su mensaje. Porción del enemigo (que cierra su Trilogía de las sombras, tras Amonal y Taberna Roja) no es tan radical en el tratamiento de la hipertextualidad, por ejemplo, pero responde a un espíritu similar. Hay muchas de sus obsesiones y bastantes de nuestras urgencias.

Ya desde las citas: el capitalismo nos obliga a competir ciegamente haciendo del otro un enemigo, y más si el otro es lejano y parece querer lo poco que nosotros creemos tener. La sombra de esos ciento cincuenta millones de los que hablaba Maiakovski, y nuestro miedo a que nos contaminen, o a ser ellos. Pero esta crisis sistémica nos ha colocado un espejo enfrente que nos dice que ya somos ellos, que probablemente lo fuimos siempre. Todo eso, según Falcón, anuncia la caída del sistema y este libro también es una pregunta sobre qué hacer al día siguiente. Por tanto: el poder y su inevitable caída. Un poder que diseña nuestros miedos y cuya arma principal es el lenguaje. Esos mecanismos lingüísticos que usa el sistema para imponer su realidad son los que están puestos continuamente en cuestión a lo largo del libro, de manera más obvia en los cinco poemas denominados «Máquinas», donde se enfrentan el lenguaje poético o la descripción de la cruda realidad con artefactos retóricos que van desde párrafos de Borges a discursos de la Merkel, pasando por manuales anticomunistas de la CIA. El idioma que el poder nos quiere imponer no puede ser el nuestro, las calificaciones de las agencias de rating no pueden calibrar tu vida (pág. 67). Frente a la usurpación de las palabras la poesía responde nombrando aquello que no quiere ser nombrado, por ejemplo: los nombres de aquellos que se esconden tras la abstracción llamadamercados y en nombre de la cual nos exigen sacrificios, como los dos poemas «Annuit coeptis» (págs. 24 y 99).

Y eso a pesar de que se llega a decir que no hay poder en la palabra (pág. 45). Pero es ahí donde también hay una barricada para acelerar la caída del sistema, porque para Falcón se trata de contribuir más que de describir. Otro tema sería si la poesía puede contribuir a algo así, particularmente siempre he dicho que la poesía transforma el mundo que llevamos dentro y que eso siempre es un paso hacia otro mundo posible. Otro tema sería si es posible mantener el equilibrio entre el activismo y la literatura, y no caer en el panfleto o el material propagandístico más parecido que otra cosa al que se pretende denunciar. Falcón sale airoso de ese conflicto la gran mayoría de las veces, cosa que no sucede con otros cultivadores del poema político. Aquí encontraremos, también, poemas que parecieran proclamas para leer en las plazas, transidos de oralidad, sencillez y puntería. Falcón apela a la tribu y muchas veces se refiere a un sujeto lector colectivo, otras más al centro de una intimidad.

En La marcha de 150.000.000 la mayoría de las anotaciones se referían a situaciones invisibles pero también lejanas, aparentemente exóticas. Ahora, aunque el poder intente invisibilizarlo, mucho de lo que se cuenta ocurre al pie de tu calle. Falcón usa continuamente la metáfora del campo de concentración, de la cárcel vigilada y degradante, pero más que una metáfora parece el recuerdo de que vivimos dentro, y de que sus muros acabarán cayendo igualmente. Pero después de la caída qué. Para eso no hay respuestas, la poesía no puede darlas. Pero la poesía será imprescindible para encontrarlas.



Blog de Porción del enemigo, de Enrique Falcón 


 

Reseña: Carta blanca, de Rafael Saravia, en Literaturas.com

Carta blanca
Por Miguel A. Gara
Revista Literaturas.com, octubre 2013

Carta blanca, el último poemario del poeta leonés Rafael Saravia, se divide en 3 zonas muy distintas. La primera: Solo (con esa ambigüedad que le dio a la palabra la RAE desde que recomendó quitar la tilde al adverbio) son poemas de variada factura, algunos de ellos dirigidos a diferentes interlocutores, entre los cuales parece estar el propio autor, diversos en el tono (incluso hay un caligrama) y con aroma a breve dietario. La segunda parte, Hasta que llegue diciembre reúne 12 piezas que interpelan con pulso amoroso, o directamente erótico, a una mujer. Por último, la parte final nominada igual que el libro, Carta blanca, son tres poemas con cierto aire de coda y un corte más social o más crítico donde el poeta no parece tanto epitomar el resto del poemario como ofrecer una perspectiva diferenciada, más enfocada quizás a las razones que a los sentimientos.

El polisémico título, Carta blanca, sugiere de entrada dos significados: por un lado el obvio de salvoconducto, o sea, el permiso de cruzar libremente un espacio o de transgredir impunemente una norma o una regla y por otro el de página todavía no escrita, de posibilidad no materializada. Sin embargo, habría un tercer significado a mi entender  más sugerente, y es una carta blanca en el sentido de carta pura. Una misiva (aunque resulte también estimulante la posibilidad de un naipe) que representaría un núcleo impoluto (por no escrito, por no utilizado) de un sentimiento o recuerdo, enviado o recibido o atesorado.


La pureza, siempre tan breve, es la intensidad que se vislumbra o se busca en la sucesión de días (esa espuma de los días que decía Boris Vian), en el tráfago de labores cotidianas, en la geometría del amor o en las razones para una indignación que como sugiere la cita de Curiel que abre la última parte, genera un hito (en cuanto a piedra, a obstáculo) sobre esa necesidad de blanco, de oxígeno. Un obstáculo hecho de realidad o de actualidad que por un lado impide la materialización del paraíso pero por otro fija de algún modo al mundo la luz y la (también necesaria) oscuridad.


En ese sentido, y a pesar de que el poemario tiende a una mirada íntima, que no intimista (Dylan Thomas decía que la poesía debe ser personal pero no privada) corre también por él una veta auténticamente surrealista, en el aspecto de rebeldía social y personal que esa vanguardia representó en sus inicios. Por ello, también paralelamente surge en Saravia una mirada no sólo crítica sino autocrítica, sea hacia una primera persona narrativa de ficción o sea hacia la misma mano que escribe (es decir, el poeta), como si fuera una cierta recriminación a uno mismo. Una especie de auto reproche fundamentado posiblemente en la contradicción característica de estos tiempos y que padecemos casi todos: es decir, por un lado la necesidad de conservar o amar ese núcleo puro del que hablábamos y por otro el de conseguir ser más críticos con un mundo y con una realidad cotidiana que se degrada poco a poco y que manifiestamente nos va dejando de representar.


Algunos de los títulos de los poemas también dan cuenta de esa preocupación: “Ricos de abajo”, “Antes y después de los panes”, “Tiempo de contar”.


Carta blanca es el libro de un poeta que va descubriendo paso a paso la madurez y originalidad de su voz, influida también obviamente por sus poetas mayores como Gamoneda o Mestre, de importante ascendencia en León, la ciudad del autor, y situada en el marco general de unas circunstancias histórico-sociales, como mínimo, turbias pero también estimulantes. Al fin y al cabo, como dicen los certeros versos que cierran el antepenúltimo poema: “Tan sólo hay una razón para esta oscuridad: / No has abierto los ojos.”


Lee la reseña en Literaturas.com





miércoles, 30 de octubre de 2013

Novedad: Memoria manuscrita del Siglo de Oro en la Biblioteca Nacional de España

Memoria manuscrita del Siglo de Oro en la Biblioteca Nacional de España
Dirigido por David López del Castillo
Realizado por el equipo de Edad de Oro - BNE (dir. Pablo Jauralde)
Biblioteca Litterae, 28. 254 p. 15,5 x 24 cm.
ISBN: 978-84-8359-253-3
PVP: 20 €

Memoria manuscrita del Siglo de Oro en la Biblioteca Nacional de España ofrece una recopilación de textos en prosa de los siglos XVI y XVII (principalmente cartas y relaciones), que han conservado todo su interés histórico y cultural a través de los siglos. La riqueza epistolar del Siglo de Oro español resulta fundamental a la hora de comprender el desarrollo político y cultural que marcó un antes y un después en nuestra historia moderna. Así, nuestro grupo Edad de Oro-BNE, dirigido por Pablo Jauralde y con el investigador David del Castillo como capitán de esta nueva aventura, decidió centrar sus esfuerzos en la búsqueda y recopilación de las cartas más copiadas y trascendentales. Para llevar a cabo esta selección, nos hemos guiado por un doble criterio. Por una parte, el original debía haberse compuesto en los siglos XVI y XVII y del mismo debían constar al menos media decena de copias en la colección de la sala Cervantes. Por otra parte, los textos debían conservar hoy día el mismo interés que entonces y no podían ocupar más de dos pliegos manuscritos. La primera condición la reunían una centena de textos; la segunda, solo los veinticinco que incluimos. Aunque algunos fueron ya impresos durante los siglos XIX y XX en la Biblioteca de autores españoles o en la Colección de documentos inéditos de la Historia de España, merecían ser reeditados con más cariño y esmero. En este volumen, van precedidos de una breve introducción sobre su autoría y contexto, y salpicados de unas pocas notas que facilitarán al lector de hoy el acercamiento a la prosa áurea española. De esta manera, gran parte de las polémicas con más proyección durante el Siglo de Oro centrarán el contenido de estas veinticinco cartas, siempre con la traición, la corrupción y la estrategia política y religiosa como telón de fondo. Célebres personajes como Fernando el Católico, Francisco de Quevedo, Felipe II o Benito Arias Montano se nos muestran aquí más cercanos que nunca, y dejan conocer al curioso lector que se acerque a esta Memoria manuscrita del Siglo de Oro las tramas personales y de poder en las que se vieron envueltos. 

ÍNDICE:

Introducción: Memoria manuscrita del Siglo de Oro en la Biblioteca Nacional de España. David López del Castillo

PAPELES DE ESTADO, CONSEJOS Y DIPLOMACIA
1) Carta del rey Fernando el Católico al primer virrey de Nápoles
2) Instrucciones secretas del emperador Carlos V a Felipe II en 1543 33
3) Carta del gran duque de Alba al papa Paulo IV sobre las alteraciones de Italia
4) Carta de Felipe II a Juan de Austria cuando salió a ser General de la Mar
5) Varias cartas de Felipe II relativas a la prisión del príncipe don Carlos
6) Carta de don Diego de Mendoza al cardenal Espinosa
7) Carta del secretario Antonio Pérez al duque de Lerma sobre cómo se debe gobernar un privado
8) Carta que dejó escrita en Consuegra don Juan José de Austria

ASUNTOS DE IGLESIA E INQUISICIÓN
9) Relación del auto de fe del 21 de mayor de 1559 en Valladolid y de la conversión del doctor Agustín de Cazalla
10) Carta atribuida a Arias Montano sobre los jesuitas
11) Carta de Busto de Villegas a Felipe II
12) Relación de lo sucedido en el convento de San Plácido
13) Acusación y sentencia a la priora de San Plácido

MISCELÁNEA HISTÓRICO-LITERARIA
14) Carta del bachiller de Arcadia al capitán Salazar y respuesta del capitán
15) Memorial de Francisco de Quevedo pidiendo plaza en una academia
16) Acción notable del Conde-Duque (Año de 1623)
17) Carta de un cornudo a otro intitulada «El siglo del cuerno»
18) Carta que el arzobispo de Granada escribió al Conde-Duque y respuesta del Conde
19) Memorial que Francisco de Quevedo escribió al Conde-Duque
20) Delitos de hechicerías que imputan al Conde-Duque y otras cosas

ARS MORIENDI: CONSOLATORIAS Y RELACIONES FUNERALES
21) Relación de la muerte de Juan de Austria
22) Consolatoria que fray Luis de Granada escribió a la duquesa de Alba en la muerte de su marido
23) Relación de la enfermedad y muerte de Felipe II
24) Sentencias que se promulgaron contra Rodrigo Calderón
25) Carta que envió Rodrigo Calderón a su padre en la víspera de su muerte



Novedad: CANTOS : & : UCRONÍAS, de Miguel Ángel Muñoz Sanjuán

CANTOS : & : UCRONÍAS
Miguel Ángel Muñoz Sanjuán
Calambur Poesía, 138. 90 p. 14 x 22,5 cm.
ISBN: 978-84-8359-258-8
PVP: 10 €

CANTOS : & : UCRONÍAS es un sorprendente ejercicio de escritura que desafía a la costumbre y a la corrección discursiva. Textos que asumen la perturbación del lenguaje ante lo irreal y las posibilidades significativas de la palabra. Poesía intuida como destino y razón de su propio saber, una radical activación de las utopías del conocimiento con la que el autor prosigue su apasionante deconstrucción crítica del enigma y los límites del lenguaje. Un libro donde la memoria de lo lingüístico habla de lo ausente, permutaciones entre la semántica y lo ortográfico como prefiguración de los textos de cultura, poemas en diálogo con lo premonitorio de las ensoñaciones y la gramática generativa de nuevos imaginarios. Signos de una descentralización que en su voluntad abstracta otorgan naturaleza a la duda, abren grietas en el muro de la pesadumbre realista y ofrecen una consciente resistencia ante los utilitarismos de lo banal. Una poética imprescindible en tiempos de desamparo, el testimonio de la conciencia contemporánea ante la transformación de sus ruinas y los significados del porvenir.
Juan Carlos Mestre

 

Miguel Ángel Muñoz Sanjuán (Madrid, 1961) es autor de los poemarios Una extraña tormenta (1992), Las fronteras (2001), Cartas consulares (2007) y Los dialectos del éxodo (2007). Ha sido incluido en Poesía Experimental Española (Antología incompleta) (2012). Fundó y dirigió la colección de poesía Abraxas (1989). Ha participado en diferentes ediciones de poesía, prosa y ensayo: e.e. cummings, Buffalo Bill ha muerto (Antología poética 1910-1962) (1996); R. Pérez Estrada, La palabra destino (2001); El universo está en la noche (2006), poesía, mitos y leyendas mesoamericanos; E. Gil y Carrasco, El señor de Bembibre (2004); y O. Mandelstam, Sobre la naturaleza de la palabra y otros ensayos (2005).

jueves, 24 de octubre de 2013

LITTERAE XVI. El diseño de la cultura. La cultura del diseño

LITTERAE XVI. El diseño de la cultura. La cultura del diseño
Seminario sobre Cultura Escrita
7 y 8 de noviembre de 2013
Universidad Carlos III de Madrid. Campus Puerta de Toledo

Ponentes: César Ávila, Isidro Ferrer, Joaquín Gallego, Emilio Gil, Valentín Iglesias, Enric Jardí, Paco Lacasta, Óscar Mariné, Víctor Palau, José María Ribagorda y Sonia Sánchez. 

PROGRAMACIÓN: 

JUEVES, 7 de noviembre
10,00 Inauguración
10,30 José María Ribagorda (Escuela Superior de Diseño). Logos de diseño
11,30 César Ávila (gráfica futura). Topografías tipográficas
12,30 Descanso
13,00 Joaquín Gallego. Cultura, estilo y diseño
16,00 Valentín Iglesias (oficinatresminutos). Cómo cuantificar la influencia del diseño
17,00 Sonia Sánchez y Paco Lacasta (Sánchez/Lacasta). Un corazón de tiza (en la pared)
18,00 Descanso
18,30 Mesa redonda con los ponentes del día

VIERNES, 8 de noviembre
10,30 Emilio Gil (TAU Diseño). Pioneros: construyendo una profesión
11,30 Óscar Mariné. Comunicación nutritiva (y algunos carteles de cine)
12,30 Descanso
13,00 Víctor Palau (Gràffica). Gràffica, algo más que imágenes
16,00 Isidro Ferrer. No es esto
17,00 Enric Jardí. Podemos vivir sin diseño (no es una pregunta)
18,00 Descanso
18,30 Mesa redonda con los ponentes del día
 

Directores: 
Emilio Torné (UAH) y Enrique Villalba (UC3M)

Organiza:
Litterae. Seminario sobre Cultura Escrita. 
Instituto de Cultura y Tecnología. Universidad Carlos III de Madrid

Colaboran:
Universidad Carlos III de Madrid. Vicer. de Grado: Cursos de Humanidades. Máster en Gestión Cultural. Grupo de investigación Historia Cultural / Litterae del Instituto de Cultura y Tecnología
Asociación Litterae. Humanidades, Cultura y Sociedad .


Inscripción:
La asistencia a todos los actos es libre. Para obtener un certificado de asistencia a LITTERAE XVI es necesario inscribirse el primer día a las 10,00 h y asistir a todas las sesiones.

Más información e inscripciones: litterae.litterae@gmail.com


miércoles, 23 de octubre de 2013

Novedad: El día anterior al momento de quererle, de Concha García

El día anterior al momento de quererle
Concha García
Calambur Poesía, 140. 90 p. 14 x 22,5 cm.
ISBN: 978-84-8359-257-1
PVP: 10 €

A partir de elementos ya presentes en la larga e intensa trayectoria poética de Concha García —la voz instalada como entidad de conciencia tanto poética como ideológica; una mirada sobre la realidad no lineal en la que los tiempos y los personajes se entrecruzan, solapan y dialogan; la indagación en lo cotidiano—, El día anterior al momento de quererle es, paradójicamente, un libro iniciático, un libro que se sostiene en la inminencia y, a la vez, en la memoria. Concha García recorre en él las épocas de la vida que incluyen también la de los antepasados y la de los muertos, cuyas voces resuenan en los vivos. A través de la metamorfosis de un yo en otros y otras, se des pliega el mapa de los poemas
que aluden a instantes en permanente movimiento. Secuencias de situaciones posibles que transforman la realidad en una superficie de fulgores e intensidades en las que una conciencia súbita e instantánea cuestiona y desarticula la sólida y supuesta permanencia de los sistemas de pensamiento establecidos.


Concha García nació en La Rambla (Córdoba) en 1956. Ha vivido la mayor parte de su vida en Barcelona. Es autora de diez libros de poesía, entre ellos: Otra ley (1987), Pormenor (1983), Ayer y calles (Premio Jaime Gil de Biedma, 1994), Cuántas llaves (1998), Árboles que ya florecerán (2001), Lo de ella (2003) y Acontecimiento (2008). También es autora de la novela Miamor.doc (2001 y reedición en 2010); del cuaderno de viaje La lejanía. Cuadernos de Montevideo (2013); y del libro de
ensayos sobre poesía Asomos de Luz (2012). Su poesía ha sido traducida al italiano, inglés, francés, árabe, portugués y sueco. Parte de su obra está incluida en varias antologías. Gran viajera, ha publicado dos antologías de poesía de la Patagonia.


Novedad: Pobreza, de Víktor Gómez

Pobreza
Víktor Gómez
Calambur Poesía, 139. 134 p. 14 x 22,5 cm.
ISBN: 978-84-8359-255-7
PVP: 14,00 €

Pobreza ahonda en una aventura poética que lleva el lenguaje a los límites de la sintaxis, de la delgadez expresiva y de la combinatoria de géneros, registros y dialectos, para dar cuenta de los vértigos de la conciencia y del compromiso ético contemporáneos. Poesía de la crítica, para la crítica, desde la crítica, que comienza, como no podía ser de otra manera, en la crítica y la sospecha del lenguaje. Y continúa con la autocrítica del yo como entidad definida y cerrada; la crítica de la complacencia o indiferencia o inconsciencia de la ficción de ese yo ante las catástrofes coetáneas. Poemario indisciplinado, en explícito combate con lo acomodaticio, lo estable y lo establecido; y en diálogo con los espacios que, arrasados por la voracidad del capitalismo, dejan sus ruinas, su extrañamiento, su pobreza a la intemperie. «¿Qué pobreza es esta que ni sabe afuera de la página qué nombre tiene lo posible?». Un libro en el que nada se ahorra, pues donde hay pobreza solo puede haber derroche, caudal: «y en la tesitura teselas del calígrafo zurdo hablandar la escucha y deshuchar sus monedillas cruzar en rojo los semáforos dejar que fermente lo inverosímil no pronunciar la jaula».


Víktor Gómez (Madrid, 1967) es poeta comprometido e incasable activista cultural: cofundador y coordinador de la Asociación Poética Caudal, coordina ciclos de lecturas poéticas y de pensamiento crítico en Librería Primado. Desde 2011, codirige, junto a Javier Gil, la colección once de poesía y ensayo (Amargord). Publicó como editor, junto a Miguel Morata, el libro coral Por donde pasa la
poesía
(2011), que recogía la intensa actividad desarrollada en Valencia en torno a Librería Primado. Ha publicado los libros de poesía: Detrás de la casa en ruinas (2010), Huérfanos aún (2010), Incompleto (2010) y Trazas del calígrafo zurdo (2013).


http://viktorgomez.blogspot.com.es/



Noticia: Antonio Hernández recibe el Premio de las Letras Andaluzas

Antonio Hernández recibe el IV Premio de las Letras Andaluzas “Elio Antonio de Nebrija”
 

Las principales autoridades civiles y literarias se dan cita en el salón de Los Espejos del Ayuntamiento de Málaga, con la ausencia de representantes de la Junta de Andalucía, para homenajear la trayectoria literaria del gaditano de Arcos de la Frontera.

(Javier de Molina) Anoche se llevó a cabo en el Salón de los Espejos del Excmo. Ayuntamiento de Málaga, el acto de entrega del IV Premio de las Letras Andaluzas “Elio Antonio de Nebrija”, que bajo el patrocinio de la Fundación UNICAJA, viene a reconocer la trayectoria, el desempeño, de casi toda una vida de dedicación al bello arte de las letras.

La presente edición del Premio de las Letras Andaluzas “Elio Antonio de Nebrija”, ha recaído en el escritor gaditano Antonio Hernández, poniendo de relieve la obra general del autor nacido en Arcos de la Frontera, que por su trayectoria profesional como escritor, de carácter excepcional, se ha hecho merecedor del reconocimiento de los escritores andaluces, resaltando su destacada y polifacética labor en el ámbito de las letras.

La entrega del premio, estuvo presidida por Francisco de la Torre (Alcalde de Málaga), Francisco Cañada (Director Cultural de la Obra Social UNICAJA), Juan José Téllez (Director del Centro Andaluz de la Letras), Juan Jesús Bernal (Diputado de Cultura en Diputación de Málaga)  José García Pérez (Presidente de ACE Andalucía), así como del propio homenajeado, D. Antonio Hernández, en la que no pasó desapercibida por los presentes, la ausencia de Luciano Alonso (Consejero de Cultura de la Junta de Andalucía) y Patricia Alba (Delegada de Cultura de la Junta de Andalucía en Málaga)

La ACE (Asociación Colegial de Escritores) cosechó elogios por la iniciativa, que cumple su cuarta conmemoración y que en anteriores ediciones fueron entregadas (por orden de concesión) a Manuel Alcántara (presente en el acto de anoche), Rafael Guillen y más recientemente a Antonio Gala.

La figura de Antonio Hernández fue glosada por los miembros de la presidencia y por el catedrático Antonio Garrido Moraga. Del premiado, calificado como “andaluz de esencia” se dijo que “su arte es atemporal” por sus novelas de éxito y sobre todo por su poesía “que no recibe un reconocimiento, que es un estímulo para seguir engrandeciendo su obra”.

Tras la lectura del acta por parte del secretario de ACE, José Sarria, se procedió a la entrega de la medalla que le reconoce los méritos literarios.

Por su parte, un emocionado Hernández, agradeció el galardón y repasó brevemente algunas de sus vivencias literarias, que adornó recitando algunos de sus poemas en un alarde de comunicación y memoria, que fue fuertemente aplaudida por los numerosos presentes, entre los que se encontraban representantes de la vida cultural y política malagueña, así como de algunos de sus vecinos de Arcos de la Frontera y de los representantes provinciales de ACE Andalucía.


ANTONIO HERNÁNDEZ (Arcos de la Frontera, 1943), es poeta, novelista y ensayista. Tras realizar estudios de pedagogía y antropología orienta su actividad hacia la creación literaria, la labor periodística y su tarea como conferenciante, tanto en España como en el extranjero. Como escritor ha publicado cuarenta libros, habiendo sido traducido a veintiún idiomas.

En su ejercicio de periodista ha publicado más de mil artículos en todos los periódicos de Madrid y en algunas de sus revistas, habiendo obtenido los premios José María Pemán y Manuel Alcántara, por sus artículos en prensa. Ha sido galardonado con premios tan significados, en el género de la poesía, como el Premio Nacional de la Crítica, Adonais, Miguel Hernández, Vicente Aleixandre o Tiflos, habiendo recibido en 1980 el gran Premio de Bellas Artes. Como novelista ha recibido los premios Andalucía, Valencia y Fernando Lara, y como ensayista los premios Hércules y Popular del diario Pueblo.

Como poeta su obra se corresponde con una de las voces más sólidas y templadas, más matizadas y versátiles de la poesía española del último medio siglo; en cuanto a su faceta de novelista Antonio Hernández es capaz de dotar al relato de expresividad y fuerza convincentes como no se hacía en la narrativa española desde Valle Inclán y su “Ruedo Ibérico” o desde “La familia de Pascual Duarte”, de Camilo José Cela, en palabras de Francisco Morales Lomas, Presidente de la Asociación de Críticos Andaluces (Revista "República de las Letras” nº 129). Hernández es un poeta excepcional y un novelista de primera línea, que en ciertos aspectos, como en el fraseo, llega a superar a Cela y Miguel Delibes, en palabras de Francisco Javier Peñas-Bermejo, Presidente de la Asociación de Profesores de Literatura Española en USA (Revista de la Universidad de Nuevo-México).



Javier de Molina, Diario de la Torre, 19/10/2013
 

Leer la noticia en Diario la Torre


Antonio Hernández ha publicado en Calambur Nueva York después de muerto e Insurgencias (Poesía 1956-2007).

Nueva York después de muerto, Antonio Hernández. 144 p. 2013. ISBN 978-84-8359-249-6. 16,00 €. 
Insurgencias (Poesía 1965-2007), Antonio Hernández. 914 p. 2 vols. 2010. ISBN 978-84-8359-187-1. 50,00 €.

Reseña: Autorretrato de otro, de Cees Nooteboom, en el blog de Carlos Alcorta

Cees Nootebooml Autorretrato de otro. Sueños de la isla y la ciudad de antaño
Por Carlos Alcorta
Carlos Alcorta. Literatura y arte, 4/10/2013

La casa que posee Cees Nooteboom en Menorca desde hace más de cuarenta años, glosada recientemente por Antonio Muñoz Molina en las páginas de Babelia, es una especie de refugio al cual se retira el escritor durante los meses del estío. Allí escribe, pasea, cuida del huerto y recibe a los amigos, y a esta casa llegaron en su momento los dibujos de Max Neumann que complementan Autorretrato de otro (Sueños de la isla y la ciudad de antaño), dibujos que alimentaron y sirvieron de coartada a la escritura. No es la primera vez que pintor y escritor establecen correspondencias entre sus respectivas obras. Nooteboom recoge en el libro El enigma de la luz un texto para el catálogo de la obra de Max Neumann—autor de quien tuvimos el privilegio de contemplar la serie de inquietantes collages «El mundo pasado-en la cabeza» en la galería cántabra Robayera hace unos años— titulado «Conversación en un futuro cualquiera», y es que la colaboración resulta inevitable porque, como escribe Nootebomm a propósito de Hopper, «Un poeta que ama a un pintor no puede remediar ver los cuadros de éste como seres vivos, como personas incluso, o, cuando menos, como objetos con un universo propio que el cuadro permite visualizar», por esta razón el escritor, más que glosar lo que los dibujos representan con mayor o menor fortuna, se ha dejado llevar «por el clima mental o psíquico de los cuadros, unido a mis recuerdos e invenciones de la isla y la ciudad de antaño», este dejarse llevar ha provocado que entre ambos artistas se produzca una simbiosis. Obsesiones, angustias existenciales o el apasionamiento creativo de cada uno de ellos ha trasmigrado de una mente a otra hasta el punto de que en algún momento sus obras parecen escaparse del control de la razón, dando paso a un arrebato irracional difícil de contener y más complicado aún de explicar, porque lo que sugiere una obra de arte, lo que emociona a cada espectador tiene mucho que ver con los prejuicios mentales y sensoriales que condicionan la mirada. Los acontecimientos descritos en los poemas en prosa no se circunscriben a la realidad, sino a cómo ésta va construyendo la identidad del poeta, una realidad multiforme en la que adquieren similar importancia los derrelictos que la ficción abandona al arbitrio de la intuición que los voluntariosos intentos —fallidos— de representar un hecho o un objeto concreto, algo que deja una especie de malestar subsanado en la mayoría de los poemas por el júbilo que el mero hecho de escribir provoca en Nooteboom. «Alimentar ciertos sentimientos de angustia puede resultar placentero» escribe en el ensayo titulado «El filósofo sin ojos» —un filósofo que parece remitir al Schopenhauer que afirma que « la carencia, es la condición previa de todo placer»—, y es que el autor, lejos de regodearse en el pesimismo o en la melancolía, algo que algunos sueños descritos, pesadillas más bien, parecen abocados a inspirarnos, rehúye esa veleidad tan común de buscar una explicación lógica, de interpretar las emociones o los pensamientos  como si fueran algo material, medible, cuantificable.

A pesar de todo, ¿hasta qué punto las imágenes, los dibujos de Neumann que preceden el texto han condicionado la escritura o, más aún, la propia identidad del poeta? ¿El autorretrato que esbozan los poemas es producto de una interpretación de los dibujos  o los textos trazan un retrato emancipado del interprete? ¿Se puede «seguir siendo uno mismo», como defendía Montaigne, después de contemplar una obra de arte? Como no podía ser de otra forma, los poemas no aclaran ninguna de estas cuestiones. La tercera persona que protagoniza los poemas es un «él» que indaga sobre sí mismo, sobre su propia identidad —«Cuando está solo la multitud se convierte en un enigma para él, entre los otros ya no sabe quién es»—, porque se desconoce, se siente extraño, el futuro transforma el concepto que tiene de sí mismo, el tiempo erosiona pero también purifica: «A medida que avanza el día ve cambiar los rostros, volverse irreconocibles. Se pregunta si le estará pasando lo mismo a él, pero no se atreve a tocarse la cara y esconde la mirada de los escaparates». Los sentidos, pues, quedan marginados de ese conocimiento, de esa transformación que parece operarse sólo en regiones mentales inaccesibles al raciocinio. La apariencia física puede no haber variado sustancialmente —«Él es otro, pero sigue teniendo los mismos ojos»—, sin embargo,  en su interior las cosas han variado, aunque los espejos no puedan reflejarlo y los otros no sean capaces de precisar en qué consiste la transformación. «… su cuerpo parecía no existir. Cuando lo buscaba siempre estaba en otro sitio», otro sitio que no tiene por qué ser, que no es, un lugar concreto, sino una dimensión metafísica que se encarna en la memoria, la memoria de una casa en la cual «termina el camino y el mundo».


Fernando García de la Banda, el magnífico traductor de Autorretrato de otro, escribe un clarificador epílogo en el que revela los orígenes de un libro tan inclasificable y hermoso —casi un libro de artista— como el que tenemos en las manos. A medio camino entre la prosa ensayística y el poema en prosa, estos fragmentos de realidad, esta miscelánea de sueños y evocaciones inducidas no sabemos muy bien cómo por los dibujos de Max Neumann, nos seducen no sólo por la intensidad de lo narrado, sino por la honestidad y la sencillez que trasmite su forma de contarlo, la sencillez de las cosas contándose a sí mismas, dando cuenta, como en un registro visual, de lo que sucede en el pensamiento, más allá de posibles mitificaciones cósmicas. La claridad expositiva y la elegancia retórica son los engranajes de su mecanismo creativo, con ellos elabora un estilo conciso y penetrante, exento de palabrería, con un perfecto manejo de las pausas y los silencios.  Como Nooteboom ha escrito en otro lugar, «lo que importa no es lo que se pone por escrito en particular, lo que importa es el escribir en sí, la acción. Buscar o crear una forma de orden, que es siempre una forma de meditación.»


Lee la reseña en el blog de Carlos Alcorta

 



lunes, 7 de octubre de 2013

Noticia: Trazar la salvaguarda, de José Luis Puerto, en El Norte de Castilla

José Luis Puerto ensalza la poesía como protección en su último libro
Virginia T. Fernández
El Norte de Castilla, 5/10/2013

En compañía de poetas amigos, el salmantino presentó ayer en la Fundación Santiago y Segundo Montes Trazar la salvaguarda

Urdimbre sagrada de palabras, realidad del poeta. José Luis Puerto (La Alberca, Salamanca, 1953) se ha identificado a sí mismo como "tejedor de palabras". Y no hay definición más coherente para definir su personalidad poética. Ayer presentaba su último poemario Trazar la salvaguarda (Calambur), en compañía de poetas de la tierra y amigos, en la Fundación Segundo y Santiago Montes.

Carlos Aganzo, poeta y director de El Norte de Castilla, fue quien trazó minuciosamente los elementos que sugiere una obra en la que "se dice mucho sin decir", que el salmantino divide en tres bloques. La parte vertebradora es "Hilos del tiempo". Hilos que, como tejedor pertinaz, tendió Puerto ya en su primer poemario, El tiempo que nos teje (1982), y mantiene hoy, ligados a lo que significa para él la peosía: "La palabra retirada que configura territorios íntimos que nos protegen".

José Luis Puerto habla recurrentemente de territorios. Por múltiples territorios transita profesionalmente (es crítico, traductor, ensayista, profesor, editor, etnógrafo), y muchos territorios visita como creador. El que delimita el título de su último poemario conforma la esencia de Trazar la salvaguarda. En ella se ensalza "la poesía como protección, como palabra que de alguna manera nos da sentido y nos libra del caos, del sinsentido, de las intemperies que vivimos", cuenta el escritor, "En ese sentido aludo a dos símbolos, uno es el 'dextro', el territorio en torno a los templos, donde uno quedaba protegido, no lo podía perseguir la justicia, quedaba salvado", añade.

La dualidad simbólica se completa con la idea del círculo que trazaban los niños en el suelo que les libraba de todos los males durante sus juegos. La vuelta a la pureza propia de la infancia es uno de los temas subyacentes en el peomario. 

Aunque uno de los libros más aclamados de Puerto es Señales (Premio Gil de Biedma 1997), el poeta, colaborador de la edición de Salamanca de El Norte y de La Sombra del Ciprés, vincula Trazar la salvaguarda con De la intemperie (2004) y Proteger las moradas (2008): "Estas obras formarían una suerte de trilogía donde yo quiero que la palabra poética sea esencial, leve, sugeridora, frente a los excesos que hay en la sociedad y todos los elementos de consumo, de desgaste". A la sociedad en cierto modo caótica en la que estamos sumidos se refirió ayer el escritor al insistir en el poder salvador de la poesía. Reivindicó el "territorio de fraternidad que se nos niega", en una época plagada de insolaridades.

Una experiencia personal ha marcado el nuevo poemario: la muerte de su padre el pasado verano. "Más allá de la pérdida, el hecho tuvo consecuencias significativas", afirmó Puerto, porque derivó en inspiración de uan serie de poemas titulada 'Melodías del padre', de la que ayer leyó un par de composiciones. Tuvo palabras de cariño y emoción para él un campesino castellano humilde, y para todos aquellos que "fueron parte del peublo soberano que nunca han pedido nada pero que han levantado el país", y recibido poco a cambio.



 
 

Reseña: Carta blanca, de Rafael Saravia, en Tendencias 21

Aquí comienza la travesía: Carta blanca, de Rafael Saravia
Ben Clark
Tendencias21, 2/10/2013

El autor leonés hace de exegeta de su tiempo en un poemario publicado por Calambur

Carta blanca (Calambur, 2013), cuarto poemario de Rafael Saravia, proporciona una lectura íntima, ligeramente siniestra, sobre temas universales, como el amor, la muerte o la infancia. El autor lo escribe asentado en su papel de poeta y exegeta de su tiempo; comprometido con la intención de su obra. Consigue así desarrollar una poesía desnuda, que deja ganas de más. Por Ben Clark.

Carta blanca (Calambur, 2013) es el cuarto poemario del autor andaluleonés Rafael Saravia‎ y, también, el primero en el que el autor parece realmente asentado en su papel de poeta y exegeta de su tiempo.

Si bien títulos previos como Desprovisto de esencias (Renacimiento, 2008) o Llorar lo alegre (Bartleby, 2011) ofrecían muchos poemas de un poeta, maduro ya, que tiene oficio, es Carta blanca donde encontramos un pensador capaz de escribir el poema desde dentro del poema, desde un ángulo que exige no sólo un grado de concentración inusual, sino también un compromiso con las ideas y sentimientos que el poema, sin importarle su autor, quiere transmitir. Poesía desnuda, en definitiva, que no expuesta.

Si Rafael Saravia fuera americano tendría un físico muy parecido al que tiene pero su libro se llamaría, o podría haberse llamado, Hall Pass.

Un Hall Pass es un papelito firmado por el profesor, una suerte de documento diplomático que le permite a uno caminar sin perjuicio ni aranceles por el pasillo para poder, por ejemplo, ir al servicio o a cualquier otra parte del instituto.

El Hall Pass nos franquea el paso y nos permite ir a lugares en principio prohibidos. Leyendo Carta blanca y pensando en estos chavales americanos, con sus iPods, animadoras y taquillas llenas de trampas, he pensado que esto es, precisamente, lo que Rafael Saravia hace a lo largo del camino: nos invita a entrar y nos asegura que, si bien es cierto que no habrá resistencia, no será desde luego un viaje fácil; la primera parte del libro, tiene un título que lo deja claro: “Solo”.

Así será nuestra entrada en el largo pasillo de Carta blanca. Es una lectura íntima, ligeramente siniestra. Los temas universales que preocupan al poeta durante todo el libro se encuentran ya en esta primera parte: la sugerencia del amor (Sólo cabe resguardarse y hacer del vocablo caricia); la muerte (Se va como el calor, hacia el lado contrario del invierno); y el paso del tiempo en el intenso poema 'Tiempo de contar' (Con el tiempo, los moradores del estraperlo acusaron el norte).

En la engañosamente ligera 'Canción del porvenir' encontramos la infancia, retratada con la inquietante y poderosa imagen (el niño siervo del agua en fuga). En esta primera parte también encontramos el texto que, para mi gusto, menos congenia con el resto del libro, 'Coimbra en re menor', donde el poeta parece haber optado por una traducción sentimental del paisaje y de la ciudad que, creo, no casa bien con la distancia poética que ofrecen los otros poemas.

También merecería un comentario el poema 'Sisifo descuidado', un buen poema que ofrece, además, una lectura visual -yo no sé si esto es un poema visual, me tendrán que perdonar- que funciona, sí, pero tampoco sé si casa con el resto. Dos poemas, en cualquier caso, que no está de más leer y que no desmerecen, desde luego, un conjunto por lo demás fuerte, cohesionado y bien estructurado.

Hasta que llegue diciembre

La segunda parte del libro, titulada 'Hasta que llegue diciembre' nos conduce por doce momentos, que podemos interpretar o no como doce meses aunque, parece, todo sucede en un verano, en la vida de una pareja.

Somos testigos de cómo surge el deseo (Una isla y una montaña apareándose,/ contemplando la onda que les une a la provocación mutua) y de la evolución algo tensa de la relación entre la voz poética y su amante (con tu condición de esposa hago mi cadena de lujuria).

Veo ciertas reminiscencias de Anne Sexton en esta segunda parte, una voz fuerte pero algo turbada por la pasión, por un ir y venir entre las olas, por un verano que se nos antoja especialmente caluroso.

La tercera parte del libro, titulada precisamente 'Carta blanca' es breve pero también la más madura. Tres poemas de corte social donde el poeta, como dijo el maestro, baja del Olimpo sin renunciar a la palabra.

Porque conozco la trayectoria de Rafael Saravia y su intensa vida como editor y gestor cultural, imposible no pensar aquí en poetas que tiene y ha tenido cerca, como amigos y maestros: Mestre, Gamoneda y, por qué no, un poco Gelman: (Confundir el pan con la necesidad/ es como asumir el pecado con la boca abierta).

Es, a mi juicio, lo mejor del libro y estoy particularmente agradecido, como lector, que el poeta dejara estos poemas para el final. Qué mejor que acabar arriba, con ganas de más -porque uno se queda con ganas de más- y volver contento y refrescado a la clase, consumido tu Hall Pass, como una suerte de Ulises adolescente, es decir como un lector, que andaba perdido incluso sin saberlo y que ha recibido, gracias a la generosidad creadora de Rafael Saravia, carta blanca para vivir un poco más. 


Leer en Tendencias 21

Reseña: Nueva York después de muerto, de Antonio Hernández, en el Diario de Javier Villán

Poética y misterio de Nueva York canalla
Por Javier Villán
Diario de Javier Villán. Reflexiones y comentarios sobre la actualidad política y cultural, 27/09/2013

No puede decirse, como la canción, que septiembre se muere se muere dulcemente con su luz amarilla, con sus racimos verdes. Seguro que es así, como dice la canción, pero yo lo percibo de otra manera: como una amenaza apacible y neutra  si se quiere; pero no dorada, ni verde. Gris. Bajo un olivo cuya sombra abandono pronto, por fría y por inhóspita, releo el último libro de Antonio Hernández. Revivió  la higuera muerta este verano, pero ni siquiera esa floración milagrosa, pujante y primaveral, me cambia un ánimo incierto. Pasará, como todo: todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar...

Antonio Hernández acomete  en Nueva York después de muerto, una situación poética compleja e insólita. El poeta de Arcos de la Frontera, cuya voz lírica es incuestionable desde El mar es una tarde con campanas,  adopta ahora un reflejo dramático. Es decir, las voces y los ecos de Nueva York después de muerto  son personajes con encarnadura teatral. Lo explica el propio Hernández al descubrir la génesis de este libro en el que Luis Rosales es el personaje principal. Un protagonismo de primer actor compartido con la sombría herida de su vida: el asesinato de su amigo Federico García Lorca. En cierto sentido, Luis Rosales es un personaje pirandeliano en busca de un autor que le dé configuración: una poética teatral para escribir el libro al que la muerte ya no le daría tiempo. Luego viene, naturalmente, Antonio Hernández como organizador del caos que es,  en definitiva, lo que es un autor dramático. Después están los negros, las zonas fronterizas de los bajos fondos, Harlem, los maricas y Walt Witman de Poeta en Nueva York,  la ciudad como espacio escénico. Y el Imperio.


Relata Antonio Hernández en el prólogo cómo un día Luis Rosales le dijo que pensaba coronar su obra con una trilogía en la que pensaba tratar el exilio, ficción que Rosales no vivió, a no ser con la retórica de exilio interior, y solo como experiencia intramuros del alma; luego vendría la lucha de clases y de razas, la deshumanización de la gran ciudad. En la obra de Luis Rosales, en su vida, y puede que también en este libro, planea siempre el sentido expiatorio de un verso enigmático y dolorido: "la certeza de no haberme equivocado en nada, sino en aquello que más quería". (Cito de memoria). En torno a este verso, el recuerdo de una muerte y una calumnia; la responsabilidad en el fusilamiento de Lorca y la calumnia que en un libro del mismo título se encargó de refutar Félix grande apasionadamente.
 Hernández, pues, como un Pirandello subsidiario escuchó a su personaje principal y se puso a escribir esta trilogía, lo cual le obliga a una justificación no del todo necesaria: "se trata de una traición relativa y, por lo tanto, como negar por tres veces al maestro (....) En algún momento muy concreto, y sin renunciar al contrapunto expresivo más seco de la mía , me atrevo a impostar su voz y la siempre vigorosa de Federico con unos apócrifos ni osados ni voluntariosos, como homenaje a cada uno de sus libros."


Esa es, precisamente,   la actitud, digamoslo ampliamente, de un dramaturgo: hablar por la voz de sus personajes, darles vida por encima del propio autor, aunque se nutran obviamente del oficio y de la poética de quien los maneja. En este sentido me he atrevido a llamar a este libro, no sin ciertas cautelas, como expresión dramática. Nueva York después de muerto  no es la voz unívoca, autoritaria de un autor, es muchas voces en la que predomina, naturalmente, la voz de Antonio Hernández. Es un libro teatral, en el sentido más puro y genuino del término.


Libro vigoroso, misterioso en ocasiones, social,  político, intenso. Libro raro en tiempos de pensamiento y poética únicos En él sobresale, por encima de intermedios narrativos de alto riesgo y sobre la estructura escénica, la voz siempre descifrable de Antonio Hernández a lo largo de su copiosa obra: poética y narrativa.



Leer en el Diario de Javiér Villán